Vivimos en un país extremadamente violento. Así lo experimentamos a diario y así nos lo confirman los altos índices de hechos de violencia ocurridos continuamente y por los cuales ya hemos ganado reconocimiento a nivel internacional.
Vivimos en una sociedad con una fuerte tendencia a reaccionar impulsivamente ante los acontecimientos y que luego selectivamente olvida lo ocurrido y vuelve a ser víctima de los errores y horrores pasados. ¿Ejemplos? con todo gusto vamos a recordar unos cuantos:
1. ¿Se recuerdan de un maravilloso plan de combate a la delincuencia que prometía devolverle a El Salvador la paz y la seguridad en plazos increíblemente cortos? Era el año 2003 cuando por primera vez se escuchó al gobierno central mencionar el "plan mano dura" para hacerle frente al fenómeno de las pandillas (que cabe mencionar no había llegado a los niveles de acción que tiene ahora).
2. ¿Se acuerdan de otro maravilloso súper plan de combate efectivo a la delincuencia que venía corregido y aumentado porque además venía acompañado de una "ley antipandillas"? Era el año 2004 y el recién llegado presidente Antonio Saca se llenaba la boca presumiendo dicho plan de acción que ahora sí iba a poner "en cintura" a los pandilleros, el plan "súper mano dura".
3. ¿Se acuerdan de la iniciativa de reforma para incrementar de 7 a 15 años de internamiento las sanciones para menores de edad que participaran en hechos delictivos graves?
4. ¿Se acuerdan de la polémica insistencia para hacer entrar en vigencia la Ley de Proscripción de Maras o Pandillas?
Y podría seguir citando ejemplos pero creo que con los arriba señalados es suficiente para establecer el siguiente punto: Ninguno de los "maravillosos planes" de represión al delito aplicados en la última década han funcionado.
Desde que tengo recuerdo y conciencia de la situación de violencia del país las soluciones que nos han ofrecido las autoridades para hacerle frente al problema han sido reprimir . Sí, así, en cursiva, subrayado y en negrita.
Recuerdo que Fidel Chávez Mena (¿se acuerdan que hubo una época en que Rodolfo Párker no ejercía el monopolio del antes PDC y ahora PES?) en sus propuestas de campaña electoral en 1994 prometía acabar con la delincuencia incrementando en 25,000 los efectivos policiales de la PNC sí, con 25,000 policías todo iba a estar resuelto, según él.
Pero en esos todavía "dorados tiempos" el fenómeno de las pandillas no nos hacía tanto ruido. Le temíamos a la llegada de los comunistas que se iban a comer a los niños y que nos convertirían en la "Cuba de Centroamérica", que nos quitarían "nuestras libertades" y etc, etc, etc. Llegó la época de la campaña electoral para las presidenciales en el 2009 y el discurso era el mismo.
Y mientras tanto, la exclusión social, el desempleo, la pobreza y la inequitativa distribución de la riqueza en el país, sí, las mismas causas que originaron el conflicto armado, se mantuvieron -y se mantienen- intactas y lo que en algún momento -a principios de los 90s- se veía como el accionar sin importancia de jóvenes vagos, fue cobrando forma de una verdadera organización capaz de agenciarse el poder que ahora ostenta al punto de llevar al actual gobierno a sentarse a "negociar con ellos".
Nos acostumbramos a que la represión es la forma de hacerle frente a todo aquello que incomoda, que causa molestia, que se opone a la "normalidad". Las razones para intentar legitimar dicha práctica han cambiado según el contexto pero la esencia de ésta sigue intacta.
Las autoridades independientemente de la "tendencia política" que dicen representar han coincidido en su respuesta a un hecho que es tan complejo como la sociedad misma y que se ha tratado de simplificar a una dicotomía por demás absurda de ciudadanos buenos y malos y bajo esa lógica se ha naturalizado la violación de derechos humanos de unos en pro de la supuesta defensa de los derechos de otros.
Ninguna autoridad de las llamadas a velar por la seguridad se ha tomado la molestia de ver más allá de lo obvio, la desintegración familiar generada por la migración masiva principalmente hacia Estados Unidos ( y que ha sido fomentada a lo largo de los años porque resulta que para la economía nacional es bastante rentable exportar gente), las deficiencias en el sistema educativo, la falta de oportunidades y de apoyo tanto a la cultura como al deporte nacional y en fin tantas otras cosas que simplemente han quedado en manos de personas ineptas, han favorecido que lleguemos a la crisis social que vivimos ahora.
No, ya sé que no acabo de descubrir el agua tibia. Pero me llama la atención que a pesar de que año tras año nos venden el mismo producto a través de "planes de combate a la delincuencia", "refuerzo y endurecimiento de leyes", "construcción de centros penitenciarios de máxima seguridad", etc, etc, etc, y que ya ha quedado más que demostrado que NO FUNCIONAN, seguimos en la misma creencia de que éstas son las soluciones y aplaudimos estas iniciativas cada vez que algún funcionario iluminado las da a conocer.
Ojalá la misma indignación y rabia con que la mayoría se expresa de los pandilleros y en general de los delincuentes comunes y para quienes exigen los peores castigos y todo el peso de la ley, fuera igual de intensa a la hora de criticar a los funcionarios que viven de nuestros impuestos, que nos rebajan los salarios, que adoptan medidas que al final sólo llevan al encarecimiento de la canasta básica y empeoramiento de las condiciones de vida, que otorgan permisos de construcción en áreas de alta vulnerabilidad, que autorizan la destrucción de las pocas áreas forestales que nos quedan y que manosean nuestra constitución y demás ordenamiento jurídico y que hacen con nuestras instituciones lo que se les viene en gana. A esos ¿no habría que pedir que se les aplique "mano dura" y que se dicte una ley que "proscriba su existencia"?
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